Septiembre 30, 2015

Bajo el cielo de la Toscana, un viaje de ensueño a Italia

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Algunos dicen que la Toscana es lo más cercano al paraíso. Los alemanes y los británicos lo aseguran, resignados, cuando llega el invierno, pues en esta región italiana el sol brilla casi todo el año, el frío rara vez castiga como en el norte, es rica en historia y arte, tiene ciudades únicas, se come bien y además produce uno de los mejores vinos del mundo.

Desde esta perspectiva, podría decirse que parte del ‘jardín de las delicias’ queda ahí. Lo mejor es que no es necesario redimir ninguna culpa para llegar a este edén. La actitud para escaparse a esta tierra de luz cinematográfica es ir despacio. Para qué ir de afán. Son 22.000 kilómetros cuadrados de extensión donde hay mucho por descubrir.

Para el acelere está Florencia, la capital de Toscana, cuna del Renacimiento y ciudad de visita obligada por su arquitectura, iglesias y museos. Todo un placer artístico en la Galería de los Uffizi y de La Accademia, donde encontrará obras de grandes como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Botticelli, Caravaggio o Donatello. Y nunca obviar la Catedral de Nuestra Señora de Fiore y la Capilla de los Médici.

Fuente de Neptuno en la Plaza de la Signoria en Florencia. Fotos de: Guido Hoyos y Shutterstock

Con un ritmo parecido la sigue Pisa, todo un imán turístico gracias a su torre inclinada, que no es la única, pues hay otras dos para ver el desafío de la gravedad: los campanarios de las iglesias de San Nicolás y de San Miguel de los Descalzos.

Después del agite citadino, qué mejor que continuar con la ‘esperienza’ toscana. Solo basta dirigirse hacia el sur de Florencia y en menos de una hora está en Chianti. Llegar en carro es fácil, puede quedarse en un hotel familiar en uno de esos pueblos de dos calles que tienen carnicería, mercado diario y ‘trattoria’. También hay villas, sobre todo para familias, con piscina privada y, si quiere, lujos.

En la zona están Castellina, Radda y Gaiole, los tres pueblos que producen el vino Chianti clásico, razón suficiente para establecer ahí su base. Pero antes de levantar la copa, levante la mirada y descubra un ondeante paisaje entre verde oscuro y marrón. Y si mira aún más hacia arriba, el azul le recordará que está cerca del cielo.

Así son los colores de la Toscana de primavera a otoño, pasando por tonos amarillentos cuando llegan las cosechas de trigo y sube la temperatura, a veces hasta 39 grados en julio y agosto. El verde regresa a finales de septiembre cuando empieza la vendimia.

Las hileras de los viñedos le dan otro tono al paisaje, algunos con caminos de cipreses alineados que lo pueden guiar a un viejo castillo convertido en una bodega donde se puede degustar un buen vino. Desde Chianti puede hacer paseos diarios a ciudades amuralladas erigidas en lo alto de las colinas para protegerse del enemigo en épocas pasadas. Las distancias son cortas y puede visitar hasta tres pueblos en un día. La pausa déjesela al vino y programe una degustación.

La ‘Manhattan medieval’

San Grimignano es conocida como la ‘Manhattan’ medieval por sus torres de piedra.

Un buen comienzo es San Gimignano, el más famoso de los pueblos toscanos, conocido como la ‘Manhattan medieval’ por sus 13 torres (la más alta mide 54 metros). Estos rascacielos de piedra, que llegaron a ser 72, fueron construidos en los siglos XII y XIII por las familias ricas que demostraban su poder con la altura de la torre. La fama trae turistas, pero con paciencia se logra ver esta ciudad única.

En toda Italia se comen muy buenos helados artesanales, pero se dice que en San Gimignano, en la Gelateria Dondoli, preparan el mejor helado del mundo. Así lo testifican una placa en la pared, los comentarios de los viajeros expertos y la fila que hay que hacer para comprar.

Sin duda, visite Siena, la ciudad más grande de la zona, Patrimonio de la Humanidad por su centro antiguo y murallas. Fue rival de Florencia en artes y arquitectura, siendo más pequeña. Es una obligación caminarla y ver la imponente Piazza del Campo, en forma de abanico y en declive con el Palazzo Pubblico (alcaldía) de fondo.

En la plaza se celebra dos veces al año el Palio, una competencia de caballos montados a pelo que se realiza desde el siglo XIII. Obligados son también la catedral y el Palazzo Piccolomini. Si usted vio la película ‘Bajo el sol de Toscana’, pase por Cortona, un pueblo de encantadora simpleza.

Tómese un café o un vino y vea desde arriba el Valle de Chiana. Pero guarde un poco de vista para seguir hacia Montepulciano, el más alto de la Toscana, a 600 metros sobre el nivel del mar. Encerrado en murallas e irregular, tiene el Vino Nobile, con más de mil años de tradición. Antes de irse pase por la iglesia de San Biagio, en la ladera del pueblo, una joya arquitectónica del Renacimiento.

Las fachadas de piedra, adornadas con flores, una postal típica de los pueblos de la Toscana.

Muy cerca quedan dos pueblos seductores detenidos en el tiempo: Pienza y Montalcino. El primero creció por embeleco del papa Pío II, quien transformó su tierra natal en un pueblo con gran catedral, palacio arzobispal y alcaldía, sin importar el precio. Las obras se terminaron en tres años y el Papa solo vivió ahí otros dos. Hoy se mantiene casi intacto, con no más de tres mil habitantes que saben cómo preparar el mejor queso Pecorino.

Montalcino es otro clásico pueblo medieval, rodeado de murallas y con una fortaleza en lo más alto del pueblo. Los viñedos son los protagonistas, pues aquí se produce uno de los vinos más famosos del mundo: el Brunello di Montalcino.

A estas alturas comenzará a sentir que todas las ciudades se parecen y, de hecho, nada más cierto. Por eso no olvide seguir despacio, sentarse de vez en cuando en una ‘osteria’ (bar), tomarse un buen vino para ver el atardecer y chapucear italiano, y terminar el día con una buena pasta con trufas de la región. Otro placer glorioso. Pero hay más.

El secreto de la cocina toscana es la sencillez y la frescura de sus ingredientes, incluida la carne. La más famosa es la Bistecca alla fiorentina, un corte grueso con hueso, perfecta para compartir, pues pesa hasta un kilo.

Si quiere variedad, solo pregúntele al mesero y le traerán porciones de prosciutto, quesos, pan, aceitunas y verduras. Y claro, mucho aceite de oliva, que es como el agua en la mesa de los italianos.

El ingrediente final: un Chianti o un Brunello. Después de esta ‘esperienza’ quizás empiece a creer, como británico o alemán, que al menos algo del paraíso queda en la Toscana.

Ver, comer y beber

Para los museos Galería de los Uffizi y La Accademia compre sus entradas en línea y evite largas filas que pueden ser hasta de dos horas. La mayoría de las iglesias cobran entrada y en la oficina de turismo de cada ciudad, o en la web, puede comprar un tiquete por un día para las principales atracciones. Empezar temprano es la clave y así ahorra tiempo y dinero.
Las opciones para comer son amplias y la tendencia son los restaurantes de los viñedos. Suelen ser un poco caros y es mejor ir con mucha hambre: recuerde que en Italia hay primero, segundo y hasta cuarto platos. Una experiencia gastronómica única en vinerías de Chianti como Castello di Ama, Salcheto, Badia a Coltibuono y Castiglion del Bosco.

¿Cómo llegar?

Hay vuelos directos a Florencia desde las ciudades de entrada si viene de Colombia. De Madrid y Barcelona con Vueling, Ryanair e Iberia; desde París con Air France; y desde Fráncfort con Lufthansa. Vueling y Ryanair son aerolíneas de bajo costo, muy convenientes.
www.vueling.com
www.ryanair.com

Alquilar un carro. La tarifa del carro para recorrer la Toscana puede empezar en 200 euros semana en un Fiat 500, por ejemplo, y en 300 euros en un Fiat Panda (ideal para familias). El GPS es indispensable, puede valer 17 euros por día. Otra buena alternativa es comprar una tarjeta sim local con datos y utilizar Google Maps. Antes de alquilar el carro fíjese muy bien en los detalles del contrato.
www.hertz.com/Italia

¿Dónde quedarse?
En toda la Toscana hay cientos de minivillas y habitaciones en viejas casas en medio de viñedos y cultivos de olivo para todos los presupuestos; algunos ofrecen paquetes con tours y degustaciones. La página www.agriturismo.net tiene propiedades en toda la región. Un buen ejemplo de combinación de viñedo y hotel es el Castello de Fonterutoli, www.fonterutoli.com. Si decide quedarse en Florencia, puede tomar un tour de un día por la Toscana. En www.florenceandtuscanytours.com y www.toursintuscany.com hay recorridos desde 50 euros por día.

Si usted va…
Para viajar a Italia, los colombianos deben tener visa Schengen. El documento será requisito hasta tanto siga esa restricción. Se tiene previsto que a partir de octubre de este año 2015, los colombianos podrán viajar dentro de los 26 países del Espacio Schengen por periodos hasta de 90 días.

El puente Vecchio en Florencia pasa sobre el río Arno.

Fuente:http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/viajar/consejos-para-viajar-a-la-toscana-en-italia/16279175

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